
Albergue municipal Ciudad de Cáceres
Castra Caecilia nació antes que Mérida, en el año 79 a. C, como asentamiento militar en las guerras de Sertorio contra Quinto Cecilio Pío. Pero su verdadera importancia estratégica no se manifiesta hasta medio siglo después, al convertirse en una mansio (estación intermedia) de la Vía de la Plata. Cuando la vía imperial toca con su varita mágica de comercio y progreso el pequeño asentamiento, sus habitantes crean una nueva urbe en una zona más baja, próxima al arroyo Marco, a la que llaman Norba Caeserina, y la dotan de una muralla de la que aún se conocen restos. Los dos topónimos, Castra Caecilia y Norba Caeserina, serían utilizados durante centurias para denominar al embrión de la Cáceres que ahora conocemos.
Pero su nombre se lo debemos a una deformación del árabe Al-kasar, abundante en alcazabas o fortalezas.
Cáceres empezaría a ser la urbe monumental que hoy nos sorprende a partir del siglo XIII cuando, terminada la Reconquista, familias del norte peninsular se trasladan a la plaza recién tomada a los árabes para levantar allí sus mansiones, labor que el rey les facilita mediante la concesión de enormes extensiones de terreno para la agricultura y la ganadería.