
Restaurante El delfín verde
Cuando llegó a Puente Villarente, el peregrino estaba demasiado enfermo para poder seguir, así que algunas gentes piadosas del lugar lo acomodaron en el hospital (sobre cuyas ruinas se ha levantado después el que, próximo al puente, puede verse en nuestros días) y se afanaron en salvarle la vida. No fue fácil tarea, pues además del grave tabardillo que padecía, sus cuidadores hubieron de luchar contra todas las fatigas y miserias que se le habían ido pegando al peregrino desde que saliera de su casa solariega allá en Navarra. Pero al final lo consiguieron. Todos comentaron que aquella curación había sido un milagro acaso del mismo Santiago, pero todos pensaron también que una gran parte de la misma había que atribuirsela a Isabel, que cuidó al peregrino con el máximo cariño.